domingo, diciembre 31, 2006

Decepciones



El atentado de ETA (?) en Barajas ha supuesto para algunos la confirmación de todos sus negros presagios. Me pregunto si alguien se habrá alegrado. La extrema derecha no ha tardado demasiado en pedir dimisiones y enfatizar la razón que tenían. Sin embargo, todos sabemos –incluso la AVT- que la solución del terrorismo no es exclusivamente policial o militar (¿no es Irak un buen ejemplo?). Aun así, el desgaste del adversario bien merece el autoengaño y la utilización política del terrorismo con el exclusivo fin de desestabilizar las instituciones. Hay partidos que son especialistas en estas tendencias suicidas cada vez que pierden unas elecciones que merecían ganar. Así está el mapa político español.

El panorama internacional no es mucho mejor. La confirmación de la pena de muerte para el sátrapa – al servicio de USA durante años- Saddam Husseim ha sido una noticia lamentable. Oía el otro día a un abogado que confiaba en la presión europea para evitar su aplicación. Creo que se ha pasado varios días sentado esperando, porque Saddam ya ha sido ajusticiado. Mientras Augusto Pinochet moría sin pisar la cárcel, Saddam ha visto cercenados todos los derechos humanos más básicos. Y que fuera un dictador sanguinario no justifica en absoluto el trato vejatorio. Saddam ha sido víctima de la sociedad del espectáculo y su detención y revisión propia de un veterinario fue rápidamente lanzada a la red global televisiva. Pero la cosa no queda ahí. Anoche lo ahorcaron y hoy a las tres ya hemos visto la secuencia de su ahorcamiento grabado con un teléfono portátil en baja calidad como tanto le gusta la televisión amarilla. Espectáculo lamentable que no mejora en nada el mundo y que nos empeora a todos un poco más. mono 2

miércoles, diciembre 27, 2006

Derecho de familia


El cineasta Daniel Burman planteaba en su atractiva penúltima película, El abrazo partido (2004), la ausencia de una separación, la ruptura de un encuentro postergado entre un hijo y su padre. Sencillo y claro, no exento en ocasiones de cierto aire melancólico, el filme mostraba el ecosistema de un grupo de ciudadanos entrelazados por la presencia física de un pasaje comercial que adquiría categoría de personaje principal. Una comunidad judía que reparte su tiempo entre el comercio incesante y las relaciones próximas de sus conciudadanos; un modo difícil de discernir dónde empieza la amistad y dónde termina el negocio que lo posibilita (o viceversa). La figura del padre ausente se reivindicaba como una letanía que acaba siendo, hacia el final, el símbolo partido.
En su última película Derecho de familia (2006) la paternidad se bifurca en un doble sentido, o mejor, es analizada desde un punto intermedio entre tres generaciones. El personaje principal Ariel (interpretado por Daniel Hendler, alter ego del director) dedica una atención especial a su único hijo, quien va creciendo durante el transcurso de la película, mientras se va separando indirectamente de su propio padre. Ambos adultos son abogados. El padre se dedica a la abogacía activa, casos y juicios, y el hijo da clases en la Universidad y ejerce de oficio. Dos modos de entender una profesión que alcanza en esta ocasión la noción de símbolo. La atención de Ariel hacia su hijo es un reflejo, o un relevo generacional, de la que recibe él de su padre. Sólo el tiempo y la diferencia de educación en sus diferentes contextos convierte la de su padre en distante y la de su hijo en próxima. ¿Se tornará ésta, a su vez, distante con los años? En cualquier caso, el acercamiento que realiza el padre hacia Ariel coincide con el deterioro y posterior rehabilitación del edificio donde éste tiene su oficina. No intuye ningún cambio.
La voz en off del narrador Ariel acentúa la proximidad sin desvirtuar ni cargar la historia. Un presencia que se vuelve ausente frente a una ausencia permanentemente visible... Dos filmes como ambos platillos de una balanza que se mantiene estable, por más que el del 2004 lograba mejor aún sus cometidos. mono4

lunes, diciembre 18, 2006

Editorial Nieves


Recibimos el sábado pasado el pedido realizado a la editorial suiza Nieves (www.nieves.ch), especializada en publicaciones de creación con un toque de distinción muy pijo y muy esnob que a los esnobs y pijos con un punto de fetichismo revistero nos encanta. V. y T. se hicieron sus encargos y yo el mío, que incluía Tokyo and my daugther, de Takashi Homma, An story de Holly Stevenson y la revista Here and There #5, publicada en inglés y japonés. Más allá de los contenidos de ésta, a los que todavía no les he dedicado mucha atención, las otras dos adquisiciones son netamente visuales. Fotografías en el caso del japonés y dibujos en el de la neoyorkina. Lo interesante de estas publicaciones elitistas (pese a su aparente concepto alternativo) es la sensación que ofrecen de conocer una faceta no usual del arte y no usual de las publicaciones y conseguir fusionar ambas. No dudo que hay bastantes editoriales, especialmente en Centroeuropa y Estados Unidos, que siguen esta misma senda. Lo que queda patente es que Nieves lo hace con esmero y consciente que lo que hace, más allá de otra complicación, crea escuela. Una sensación de que las cosas hechas con cuidado, parece que también con tiempo y dedicación, rezuman frutos incluso por las costuras invisibles de una encuadernación de precisión suiza, que puede ser simplemente un cuadernillo grapado. Pero creo yo que la oferta de Nieves engancha también por la delicada presentación de su página web y, en especial, por las imágenes que muestran parte de los contenidos de las publicaciones: llegar a la belleza por la sencillez. El principal problema de esto es que crea adicción. La devoración inmediata de sus contenidos visuales te deja con la sensación de faltarte algún plato de la comida... y no puedes dejar de picar. mono4

lunes, diciembre 04, 2006

sábado, noviembre 11, 2006

Who the f*** is Ramón de Soto?


Página 69 del Levante-EMV del viernes 10 de noviembre de 2006. Primera página de la sección “Cultura, Sociedad y Espectáculos” (quizás sobre lo de Cultura). Una noticia a cuatro columnas informa que “Muñoz Ibáñez es comisario en el IVAM de la muestra de De Soto pese a ser cargo público”. Una imagen muestra al tal Ramón de Soto, junto a Consuelo Ciscar y un personaje en primer término tan desenfocado como aquel de la película de Woody Allen Desmontando a Harry. Está claro que sólo existe como comisario y cargo público, pero no como persona. Dudo que cualquiera de estos tres retratados puedan ser considerados personas antes que personajes; demócratas antes que déspotas; personas de la cultura antes que personajes de la impostura (por traer a colación una proclama ingeniosa lanzada el día de la pitada a la 2ª Bienal de Valencia de 2003 e ideada por I.P.B). Pero en efecto, éstos son parte de los representantes de la cultura valenciana, amenazada de muerte a medio camino entre la revisión histórica interesada y la ciénaga pétrea de Calatrava que nos enterrerará a todos.
La noticia se completa con otro artículo integrado en ella: “Cuarenta años de creación a través de 105 obras”. En él se recogen algunas frases dichas por los tres durante la rueda de prensa de la exposición. No tienen desperdicio. Manuel Ibáñez: ”cuatro décadas de creación en las que el escultor valenciano ha estado obsesionado por entender las contradicciones de la vida y la muerte, del placer y del fin de la existencia. (…) un artista difícil de encasillar sin el que no se podría entender buena parte del arte español y de la escultura contemporánea valenciana. De Soto: “ha querido reflejar las dos cosas que me interesan del arte. La primera de ellas es que la creación artística permite conocer la realidad y la segunda es que me construyo a mí mismo. Transformar la realidad es transformarme a mí mismo, aseveró”. La noticia finaliza con la referencia a lo que dijo la Directora Consuelo Ciscar: “manifestó que la muestra aporta y pone de relieve que la forma, en manos de este artista, manifiesta un fin social porque parte de un fin espiritual”.
Ni la directora ni el comisario de la muestra, ni siquiera el periódico hablan nada de las asignaturas fantasmas que Ramón de Soto, el personaje enmascarado de artista relevante y espiritual, autorizó siendo Decano de la Facultad de Bellas Artes de Zaplana-Altea, de la cual él y su esposa tuvieron que salir por patas tras sus tejemanejes desenmascarados; ni del juicio en el que tuvo que comparecer para dar explicaciones. No puede ser que este artista aquí retratado como “difícil de encasillar” sea el mismo que realizó la escultura pública-fálica sita en la Avenida de Aragón de Valencia, con la terrible excusa de ser un homenaje a los afectados por la riada de 1982, cuando todos sabemos que es resultado de su puro onanismo. No puede ser que la historia se escriba con estas artimañas, donde ni la directora del museo está capacitada para su puesto, ni el comisario pueda ejercer como tal por ser un cargo público, y donde el artista relevante sea todo menos relevante, al menos en el mundo del arte contemporáneo. Sólo podríamos definirlo objetivamente como un personaje interesado por él mismo y por todo lo que él y sus cercanos representan. Y, creannos, eso siendo muy condescendientes. mono4

sábado, noviembre 04, 2006

El verano de Hyannis Port


En el mundo de la literatura y la edición predomina el criterio mercantilista propio de cualquier campo económico en una sociedad capitalista. Los neoliberales culturales argumentan la sabiduría del público/consumidor como criterio inapelable y democrático de aquellos títulos que triunfan y que, –por lo menos, y no es poco- mejor entretienen. Y es defendible, de ahí los éxitos de libros como El código Da Vinci o el fenómeno Harry Potter- que no puedo juzgar por su calidad literaria puesto que no los he leído- cuyas cifras de venta simplificarían cualquier discusión de orden literario. No se trataría de defender una literatura difícil que pocos leen, y unos autores desconocidos cuya condición de marginales les otorga un aura de calidad indiscutible hasta que pasan a vender. Entonces pierden enteros entre los aspirantes a vanguardia que sólo recuerdan las maravillas de sus primeros títulos.
La cuestión más bien estaría en el género elegido, porque esta opción determina todo lo que viene a continuación. Si uno se decide por la novela, es que pretende vivir de lo que escribe; y esa elección implicaría una narración para el gran público al que se aspira a vender el libro. Para ello la voz debe ser democrática, es decir, aspirar a ese lector medio e ideal del que habla la crítica literaria. Por tanto, ser radical es francamente difícil. Sin embargo, cuando uno decide escribir poesía, es que no tiene demasiado interés en comer de ello, y en principio al menos, tiene una libertad total en lo que a la expresión formal e incluso ideológica se refiere. Un poeta puede afirmar cosas como la que un amigo me recordaba que decía Panero en una entrevista: llevo años diciendo que ETA es la única que hace oposición. ¿Alguien puede imaginarse a un novelista recién premiado afirmando tal boutade? El último libro de poesía que he comprado me ha costado un euro. De saldo. La novela que compre ese día me costo cinco. La inflación inversa afecta mucho más al género poético que al narrativo. Sin embargo, la voz poética es, al no tener un componente económico tan claro, mucho más libre, sincera, y por supuesto, ideológica.
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martes, octubre 31, 2006

Elecciones, espectáculo, el conseller sandía y una sonrisa.

En mayo hay elecciones y el Partido Popular puede perderlas. Esa posibilidad hiela la sangre a Zaplanistas y Campistas que no se imaginan dando explicaciones sobre el festival urbanístico, el deterioro de los servicios públicos, de la deuda acumulada, de la gestión y de sus sombras – Castellón, Orihuela, Torrevieja, Tierra Mítica, Julio Iglesias...,de la crisis industrial de la pequeña y mediana empresa, del retroceso de la agricultura. Por eso el conseller sandía saca su carné del Valencia S.A. y apela a la hinchada para enfrentarse a todos los que no ven clara la recalificación. Si la Copa América, la falta de agua, el maltrato de ZP, o los retrasos del AVE no son suficientes sacaran el video del Papa en la Ciudad de las Ciencias y si hace falta, se puede desenterrar la matraca de la lengua, el enfrentamiento con Cataluña y hasta la batalla de las banderas. Cualquier cosa antes de perder un poder que sienten como suyo. La americanización de la política se globaliza cada vez más. Lo hemos visto en las elecciones catalanas, con dvds, entrevistas personales sobre el lado humano de los candidatos, campañas publicitarias ingeniosas y periodistas que suplantan a los candidatos en la discusión. El señor Pla debe tener claro que , a día de hoy, no se ven muchas camisetas de fans con su cara por eso debería comenzar el show consciente que la política es espectáculo. Por el otro bando llevan años llenando la televisión autonómica de gomina, olor a pachuli, golpes de pecho o amenazas apocalípticas. Lo de la moción de censura tuvo su gracia pero toca actuar, ocupar los medios y concentrarse en los temas que interesan abordar. Sus esperanzas de movilizar el voto de izquierdas pasa por salir del cascaron de Blanquerias y comenzar la función. Hay que ganar cuota de pantalla y repetir los estribillos. Material para dar la batalla mediática no falta. A los partidos que se sitúan a su izquierda les queda la tarea histórica de llegar a un pacto. Que sepan los dirigentes de Ezquerra Unida y del Bloc que todos los que esperamos con ilusión que este presidente mediocre y acartonado y toda su pandilla se vayan a rezar a la oposición no toleraremos un fracaso en un pacto que se nos antoja fundamental.El Partido Popular puede perder las elecciones en Mayo y esa posibilidad me ha devuelto la sonrisa.mono3

lunes, octubre 30, 2006

viernes, octubre 27, 2006

Farewell to Mr. Wenders


La última película estrenada de Wim Wenders Don´t come knocking (Llamando a las puertas del cielo, 2005) tiene a priori los ingredientes necesarios para convencer a la audiencia que espere una nueva road movie del cineasta alemán: personajes perdidos, hijos no (re)conocidos, panoramas del Oeste norteamericano, pecados y arrepentimiento... La historia presenta a un personaje maduro desencantado (Sam Sephard) que decide romper con su vida de actor de westerns venido a menos y rolling stone impenitente, y hacer balance de su vida, en especial de los últimos treinta años, visitando a familiares y amigos. Esta suerte de Odisea la comparte Sephard con unos grandes actores y actrices principales y de reparto: Jessica Lange, Tim Roth, Sarah Polley y, en especial, Eva Marie Saint, que interpreta a la madre del protagonista. Sin embargo, pese a estas expectativas iniciales, la sensación durante y después del visionado es la de un suflé que no llega nunca a subir, que pierde su fuerza conforme los intentos por recomponer la historia van aplazando sus propios tópicos. La inevitable comparación con la espléndida Paris-Texas sólo funciona como una losa que no puede, en ningún momento, ser superada. Aunque odiosa, esta comparación también se torna inevitable tanto por la colaboración de Sam Sephard en el guión del filme como por su interpretación no del todo creíble, y menos si la comparamos con el impresionante papel de Harry Dean Stanton en el filme de 1984.
Wenders se ha anegado de artificio, de movimientos de cámara, de paisajes impresionantes, de recursos manidos. Pero ya no transmite credibilidad. Este aspecto según se mire puede resultar provechoso en casos concretos, pero no en este tipo de cine asentado con firmeza sobre las bases de un cine narrativamente clásico y donde los personajes son como capas de información que cabe ir desentrañando.
Al menos en Valencia no se ha podido disfrutar de Llamando... en versión original subtitulada. El doblaje resta a la atmósfera completa del filme una intensidad determinante (¿no ve la gente en las versiones dobladas un conjunto de marionetas manejadas por un ventrílocuo?), sólo superada por la interpretación de Eva Marie Saint, que en efecto parece que siempre vivió allí, siendo la madre que sólo recibe noticias de su hijo a través de los periódicos y la prensa amarilla. A Wenders le damos un adiós figurado, le ofrecemos el rincón de pensar para que vuelva a centrarse, pues de alguien que nos ha enseñado tanto con su filmografía no podemos alejarnos demasiado, aunque sea revisando sus películas anteriores. mono4

martes, octubre 24, 2006

Mi tocadiscos nuevo


En esta era digital que todo lo atrapa y contagia el hallazgo del cd como soporte de distribución y copiado ha beneficiado a los usuarios/consumidores de música, que han pasado de la cutre cinta a un formato muy digno. Y no digamos el formato mp3 o mp4 y sus pequeños artilugios, evolución del ya clásico walk-man que nos llenó de gozo en nuestra adolescencia. Más increíble aún ha sido la posibilidad de bajarse música de Internet, permitiendo acceder de manera cómoda y rápida a discos que de otra forma no encontraríamos, y además, con una calidad excelente. Nuevos tiempos, nuevos soportes y, por supuesto, nuevos negocios y beneficios para la industria (cánones excesivos incluidos). Y grupos lanzados al estrellato gracias a Internet, lugar en el que distribuyeron su música de forma gratuita. Antes no hubieran pasado de enviar maquetas a programas de radio local. Sin embargo, la cultura digital en nuestro mundo pasa también por el afán de acumulación: música y gratis, pues me lo bajo todo y lo oiré en mis próximas vidas. De esa manera el exceso de información musical puede derivar en tal avalancha que nos quedemos sordos y sin espacio en casa. Cada paso que da la tecnología implica las predicciones de desaparición de todo lo anterior: que si la foto acabaría con la pintura, el cine con la foto, la tele con el cine, y así hasta el infinito. Pues bien: no suele ser así, sino que los soportes conviven perfectamente, con adeptos al formato antiguo convertidos en estetas que hacen pose de su vicio. El cd no ha acabado con el vinilo, y debe de gozar de cierta salud cuando un popular supermercado cultural ha decidido recuperarlo como producto en la sección de música.
Toda esta divagación viene a cuento de que he sacado mis discos del trastero donde la humedad prometía darse un festín y me he comprado un picú fantástico con el que estoy recuperando mi música de antaño y el sonido incomparable de lo analógico low-fi. El disco de vinilo, elemento físico y mágico que gira mientras la aguja saca la música, es fascinante. Su presencia como objeto es tal que el cd no puede competir a pesar de gran popularidad y dimensión económica. De hecho, voy a volver a comprarme discos. mono 2.

domingo, octubre 22, 2006

Sin Consuelo posible


Una página entera de publicidad en la edición autonómica de El País del 21 de octubre nos pone al día de la programación del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana para los próximos meses. El organismo, que otrora intentó erigirse buque insigna visible del arte de la Generalitat, deambula entre los siglos XIX y XX con la sombra alargada de la historiografía de entre-estilos, decidido a no pisar el s. XXI, por si acaso le salpica el lodo de la actualidad. Es la ventaja que ofrece exponer a los muertos. Por un lado, los artistas ni piden ni se quejan; por otro, da por hecho que el público y los propios gestores culturales ya han asumido el estilo, por lo que los escándalos están anestesiados de antemano. Si nos atenemos a esta página de publicidad, pertenecen al Consorcio los Museus de Belles Arts de Valencia y Castellón, el Centro del Carmen, La Lonja de Valencia y la del Pescado y el Mubag de Alicante y La Gallera de Valencia. Esta redefinición deja fuera bastantes salas que antes sí aparecían incluidas bajo el manto protector de la institución. Pero el panorama resulta desalentador en cualquier caso, donde el sorollismo sigue presente como una mancha de aceite que se ha tomado, confundida, como marca de identidad nacional.
Por otro lado, mientras el Muvim parece haber encontrado una identidad propia a través de propuestas imaginativas con presupuestos bajos, el IVAM sigue sumido en una esquizofrenia entre recuperar obras de colección de su primera época y los proyectos propios (pésimos) de su directora-comisaria actual Consuelo Ciscar y adléteres (en especial el crítico Fernando Castro).
Con las próximas elecciones autonómicas y municipales avistándose en el horizonte, sólo podemos expresar un deseo: “No hay Consuelo posible”… ni “Concha”, ni “Pons”, ni “Camps” posibles. Pero ¿hay algo al otro lado de las Torres de Serranos que permita un mínimo de confianza en un proyecto competitivo y progresista? ¿O una coalición que haga pensar en un partido-bisagra de izquierdas? mono4

Desencuentros


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Radiohead como argumento de autoridad

Cualquiera que se haya enfrentado a una tesis o a un trabajo de investigación sabe que las citas son fundamentales para dar empaque a la argumentación. En la revista mono apareció un artículo que llevaba la primera cita en el título y eso tal vez sea excesivo. Con respecto a los autores citados la cosa parece que va por modas. Nuestra revista sufrió el sarampión de Deleuze y Gattari y parecía que no había artículo “serio” que no los sacara a pasear y en ocasiones hasta varias veces. En este sentido, es muy raro que nombres de la música popular rebasen su hábitat natural y se cuelen en otras creaciones artísticas más allá de The Beatles, Bob Dylan, y en la década de los noventa Nirvana. A pesar de estas limitaciones que se me antojan estructurales el nombre de Radiohead parece que gana peso como elemento referencial de una época. El libro “Pégate un tiro para sobrevivir” (Chuck Klosterman, Reservoir Books, Madrid, 2006) no solo se abre con una cita de Thom Yorke sino que en lo que es su mejor capítulo las canciones de Kid A son utilizadas como la certera profecía del 11 de Septiembre. Las referencias al grupo de Oxford no solo aparecen en libros donde la música es el elemento central, en “Plataforma” (Houellebecq, Anagrama, Barcelona, 2002) Michael, el cuarentón protagonista, se pone una camiseta de Radiohead. También Murakami se acuerda del grupo en su ultima novela “Kafka on the Shore” ( Murakami, Vintage, London, 2005 ( 2002) ) en ella, uno de los héroes del fantástico libro, Kafka Tamura, lleva Kid A en su disc-man. Tampoco el escritor inglés Ian McEwan renuncia a adornarse con el pestigio de los creadores de OK Computer y en su novela “Sábado” (McEwan, Anagrama, Barcelona, 2005) el neurocirujano Henry Perowne, personaje central del libro, se preocupe por una joven ingresada con un golpe en la cabeza producido al caerse de un árbol al que se había subido para ver mejor a Radiohead durante uno se sus conciertos. Si, como es aceptado en el mundo de la investigación, un artículo gana en importancia en función de las veces que es citado, parece claro que Radiohead comienzan a rebasar lo estrictamente musical para convertirse en un argumento de autoridad con el que apuntalar tesis y redondear relatos. mono3

Construcción y grasa

Mientras el capitalismo de celofán adelgaza, deslocaliza el esfuerzo, los humos y los residuos y hasta arrincona al producto en el spot publicitario, el negocio inmobiliario español está cubierto de una capa de grasa que consigue pringar muchas de sus actuaciones. Presidentes de fútbol gordos, políticos con barriga, constructores con tripa y muchísimos ciudadanos que alardean del sobrepeso que ha alcanzado su casa parecen haber olvidado que los michelines están “out of fashion”. Es tanta la grasa que arrastra el negocio del ladrillo que ya amenaza al medio ambiente, al ecosistema social, agujerea los discursos políticos y pringa el debate mediático. El tejido adiposo que cubre el 10 % de nuestra economía lleva en su composición billetes de 500 euros, directores de banco obsesionados con mejorar su cuenta de resultados, notarios que se dan la vuelta, comisiones a políticos, plusvalías millonarias, dinero negro, inmobiliarias con una ambición ilimitada y una dejadez de las autoridades que hace imposible saber ya si toda esta grasa es una excepción o se ha convertido en norma. Después de una década de crecer y crecer sin límites el trombo de grasa que recorre las venas de nuestra economía se ha convertido en una amenaza visible. ¿Será posible disolverlo o estamos abocados al infarto? De momento, los que llegaron primero están dedicando parte de sus beneficios a jugar a las opas y otros deportes de riesgo mientras los periódicos, los políticos y público en general admiten a regañadientes que en muchos lugares la grasa apenas deja ver el bosque. mono 3

sábado, octubre 21, 2006

La poesía ingenua


Hay pérdidas irreparables. Algunas tienen que ver con lo meramente físico pero no siempre es así. A veces esa idea de perder es fundamentalmente emocional o quizá poética. La libertad se desarrolla y amplia a través de la cultura. Y la literatura es la ampliación de ese campo de batalla, tal como ha recordado Paul Auster en estos días. No obstante, la lírica solo triunfa como best seller y la idea romántica de liberación espiritual y crecimiento humano se traspasa. Hoy, época del cemento y el ladrillo, los conceptos inmobiliarios han contagiado todo, incluso la poesía de una librería que cantaba de forma naif hacia una libertad culta. mono 2.

Perdedores


Perder es una situación tan polisémica que abraza hasta sus contrarios. Pierdes la batalla y ganas la guerra; ganas el combate y pierdes la competición. El ángel caído es el héroe que se subleva sin pensar en redes ni en la altura del precipicio. El brillo de los perdedores se filtra en todas las páginas de nuestro número 8. El futuro de la izquierda, la lucha de Federica Montseny, las últimas fotos de Kurt Cobain, el cine rabiosamente personal de Phillipe Garrel, la poesía de Eduardo Haro y Leopoldo Maria Panero, las músicas que podían haber alcanzado el éxito y ahora duermen en los cajones de saldo, la tercera edad olvidada en una sociedad de brillos y fulgores estéticos. Las sombras de Bela Lugosi. En nuestras Crónicas analizamos con el estudio Linterna 13 los retos de la ciudad post industrial e Isaki Lacuesta nos da algunas claves para entender una de las apuestas cinematográficas más interesantes del último cine español. mono también se hace eco de los derrotados u olvidados en el fragor del activismo cultural del Estado y recordamos a Iris Murdoch, Bas Jan Ader y la influencia de los medios en el rodaje de Vidas rebeldes. Hay mucho más en este número pero tienes que atreverte a recorrer los distintos caminos de la derrota.
Número #8 Diciembre 2006