La Asociación Española de Historiadores de Cine (AEHC), capitaneada por Julio Pérez Perucha, celebró un congreso entre el 6 y el 8 de marzo del año en curso en Castellón, con sede en la Universitat Jaume I, para reflexionar, entre otras cosas, sobre los años 60 y las rupturas de la modernidad en España. En la última mesa de debate fueron invitados a participar los cineastas Francisco Regueiro, José Luis Borau, José María Nunes, Jordi Grau, Julio Diamante, Eduardo Ducay y Juan Mariné. El primero en hablar fue Regueiro, que en tan sólo tres frases desmontó el debate al negar que la modernidad existiera en su obra, o que le interesara lo más mínimo. Los demás cineastas siguieron su ejemplo. José María Nunes, el más radical, atacó a la Universidad como forma de educación clasista y dejó claro que lo que había oído durante el Congreso no le había interesado nada, ya que lo esencial cinematográfico no había pasado por allí ni por asomo. José Luis Borau, más conciliador, no pudo evitar decir que el propio vocablo de "modernidad" no le gustaba. Jorge Grau, se sumó al carro y no dejó de echar balones fuera. Eduardo Ducay defendió el concepto de cine antiguo frente al de cine moderno. Julio Diamante y Juan Mariné se desmarcaron del lema del congreso y contaron jugosas experiencias personales. La respuesta del moderador de la mesa, Pérez Perucha, fue la del contraataque. Ironizó con dureza contra sus invitados de honor, les llamó al orden, cuando ellos se comportaron con una elegancia que el propio Pérez Perucha no supo tener, y les acusó, en pocas palabras, de haberse cargado el congreso al no dar respuesta a lo que se supone debían referirse, la modernidad.
Pero nada más lejos de la realidad. La mesa en la que participaron estos cineastas demostró varias cosas. Ya es sabido por todos la enorme brecha que hay abierta entre cineastas y críticos, entre la praxis y la teoría fílmica en este país. Pero aquí resultó del todo manifiesta. A pesar de que a estos 7 magníficos cineastas invitados se les reconoce una trayectoria, los historiadores de cine se rebotaron contra ellos, solamente porque no escucharon lo que querían oír. Pero ellos hablaron claro: no se sentían identificados con ninguna modernidad cinematográfica. No es que no hablaran del tema propuesto, es que lo hiceron como no se esperaban los organizadores del evento. Y eso les molestó. Estos históricos abuelitos demostraron estar más vivos y lúcidos que aquellos que pretendieron convertirlos en invitados de piedra. Y lucieron más elegancia y sabiduría que Javier Marzal y el propio Pérez Perucha cuando ya en la clausura volvieron a incidir sobre el mal sabor de boca que les había dejado la mesa de debate que, a mi entender, resultó ser una grata sorpresa por la rebeldía que nos ofrecieron ejemplarmente estos significativos autores de nuestro cine. Creo que cuando la teoría se intenta imponer sobre la experiencia y la praxis, y no parte de ella, se acaba en un profundo dogmatismo. También creo que los organizadores no estuvieron a la altura porque no supieron (ni quisieron) escuchar lo que estos hombres de cine les decían, e intentar articular un discurso a partir de ellos, en vez de elegir el silencio y la confrontación de manera egocéntrica y prepotente. Además, en cualquier caso, si no querían escuchar este discurso, igual tendrían que haber invitado a otros cineastas, más proclives o más sumisos, lo que sigue siendo un fallo de los organizadores y no de los invitados que finalmente trajeron.
Los teóricos y críticos españoles tendrán que reflexionar mucho sobre el papel que están jugando en el cine, liberarse del oficialismo y academicismo en el que se encuentran, y no acabar en las ínfulas y malas maneras del cahierismo francés y español que emerge ahrora con fuerza por estos pagos. Para mí, Julio Pérez Perucha y la AEHC deberían disculparse por su actitud en aquella mesa de debate, y tendrían que sacar adecuadas conclusiones. Por ejemplo, reconocer que pese a los organizadores, los asistentes al congreso se divirtieron inteligentemente aquella tarde, como posiblemente no lo había hecho durante el resto de la semana. ¿No sería esto ya un principio? mono 5
jueves, marzo 20, 2008
EL CONGRESO SE DIVIERTE
sábado, diciembre 08, 2007
Nosotros y él
NOSOTROS Y ÉL
Aunque con dos trabajos más en proceso de elaboración, el hasta ahora último cortometraje de Fernando Usón (Zaragoza, 1963), Yo y ella (2006), me trae a la memoria la validez de este peculiar cortometrajista que tiene ya una dilatada carrera, con presencias tan inquietantes y sugerentes como Nocturno (2006), La chica de la cárcel (2004) y Cara y cruz (2000), por citar solamente algunos de las que para mí son sus producciones más relevantes.
En Yo y ella podemos apreciar la influencia de aquella pieza televisiva del maestro Alfred Hitchcock, Incidente en una esquina (Incident at a corner, 1960), donde un determinado suceso era visto por diversos personajes situados en diferentes posiciones, que iban generando múltiples puntos de vista que de alguna manera proporcionaban las pistas que esclarecían el asunto. Sin ser exactamente lo mismo, pero partiendo de una situación similar, se resuelve una investigación sobre unos hechos concretos que involucran a una joven en un momento crítico de su vida, y cuya historia va cogiendo peso en el relato central a medida que los variopintos personajes que la conocieron antes de su fatal desenlace aportan datos claramente subjetivos sobre ella.
Pero también, Usón nos recuerda a Robert Pinget y su insólita novela La inquisitoria, 1962. Al igual que pasara en esta obra, la supuesta investigación que se produce, las continuas y sistemáticas preguntas que un investigador va dirigiendo de manera contundente a los sucesivos personajes que pueblan esta historia, adopta un cariz metafílmico (como era metaliterario en la obra de Pinget), creando un complejo juego de relaciones entre actor y personaje, personaje y personaje(s), personaje(s) y autor, autor y espectador(es), espectador(es) y personaje(s), que derriban las barreras entre creación y contemplación, o entre realidad y ficción si lo vemos en su más amplia dimensión. El propio Usón acaba deliberadamente confundiéndose con esa figura del investigador, que a través de unas entrevistas en las que hay de todo (amor, representación, simulacro, manipilación y hasta un sutil sentido del humor) va a ir elaborando la historia de ella, su personaje protagonista, a quien está retratando con las pinceladas de los testigos a los que interroga, pero que a su vez nos está mostrando la capa creativa en la que él, como autor, se está desenvolviendo y que despliega ante nuestros ojos, convirtiéndonos en mudos cómplices de la historia. El veredicto que, finalmente, podamos dar sobre lo visto y acontecido, tendrá que tener en cuenta, por lo tanto, la representación de una historia y la manera en que esa representación ha sido construida, una vez que todo, relato y metarelato, queda atravesado por esa investigación.
Con un estilo sarcástico, cortante, distanciado, y con un buen trabajo de un equipo técnico y artístico que ha sabido secundarle, Fernando Usón nos devuelve la confianza en una mirada inteligente, alejada de los convencionalismos de moda del cortometraje actual (historias convertidas en chistes, búsqueda de sorpresa final, ejercicios de estilo, cartas de presentación para la industria, o simplemente realizadores intentando hacer la "gran" película o un largo en miniatura), y es un placer ver a un sabio contador de historias que sabe reflexionar sobre ellas con lucidez y sensibilidad. La pregunta que me hago siempre tras ver algo como Yo y ella es por qué los directores de cine que están demostrando su valía con sus cortometrajes, véase el caso Javier Rebollo, tienen que tardar tanto para que encuentren (a veces ni siquiera llega) el respaldo que se merecen.
Mono 5
miércoles, noviembre 28, 2007
Otra vez Yugoeslavia
( Soundtrack to the resístance , los tres mejores discos de B 92 durante la guerra: Nirvana ( nevermind); REM ( Out of time) ; Teenage Funclub ( Bandwagoenesque) en 1991; REM ( Automatic for the people); Sugar ( Koper Blue), Nick Cave ( Henry´s Dream) 1992; Dinosaur Jr ( You Been); Lemonheads ( Come on feel the Lemonheads); Rage Against The machine ( Rage Against The Machine) 1993; Portishead ( Dummy); Beastie Boys ( III Communication); Oasis ( Defintely Maybe) 1994; Tricky ( Maxinquaye); Goldie ( Tieless); St Germain ( Bulevard) 1995; Beck ( Odelay); DJ Shadow ( Entroducing); Everything but the Girl ( “ Walking Wounded) 1996; Ron Size Reprazement ( New Forms); Cornershop ( I Was Born For The Seventh time); Bjork ( jomegenic) 1997; Lauryn Hill( The Miseducation); Mercury Rev ( Desert Songs); Massive Attack ( Mezanine)1998; Flaming Lips ( Soft Bulletin); Rotos( Things Fall Apart); Beck ( Minite Vulutres) 1999; Primal Scream ( XTRMNTR); Lambchop ( Nixon); D´Angelo ( Voodoo) 2000. Y todo esto mienras caian las bombas, se mataba, se humillaba, se violaba, se degradaban las personas como solo ocurre en las guerras más brutales y mientras nosotros, los europeos, seguíamos a lo nuestro. mono 3
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miércoles, noviembre 14, 2007
la monserga del por qué no te callas
Entiendo al Rey pero creo que la fastidió. Ni el rollo de su hija con Marichalar ni la matraca que le estaba soltando el propietario de la licencia de Venevisión justifica la salida de tono del monarca. No porque sea diplomáticamente incorrecto o porque pueda tener repercusiones para las trasnacionales españolas, lo peor de la historia es la frasecita de los cojones que ya es central en las bromas de los humoristas españoles que son cientos de miles y te los encuentras en cualquier lugar.¿Cuántas veces os han dicho desde el sábado el por qué no te callas? Agotado lo de ponte el cinturón y para un año que nos habíamos librado de la canción del verano ahora llega su Majestad la monta en la cumbre de Chile y ya tenemos el quetecalles en politonos, reggaeton y lo que vendrá. Afectado aún como estoy por la brutal campaña otoñal de Héroes del Silencio que me dejo membrillo perdido ahora nos llega esto. Con lo feliz que me las prometía con mis discos de Facto Delafé y Jet Lag y ahora ya tenemos a todos los tontos con sus piruletas. Los estudiantes venezolanos también tienen que estar felices con el asunto porque su amado presidente ya tiene carnaza para ocupar minutos de televisión y debilitar la atención mediática de sus protestas. ¿Quién podía imaginarse que la cumbre iberoamericana iba a terminar con un estribillo más demoledor que el del Koala? Esta visto que en este mundo globalizado hasta lo más insoportable lo tenemos al alcance de tres clicks o en la cafetería del curro. mono3